Debate parlamentario fortalece la democracia

Las primeras sesiones de la Asamblea Legislativa venezolana  ha servido para que surjan algunos enfrentamientos, no siempre con el lenguaje apropiado, elevado, pedagógico que se requiere de un foro del que están pendientes  no solamente los nacionales, sino y esto no deben olvidarlo ni oficialistas ni opositores, sino que su audiencia va mucho de nuestras fronteras, dado que existe expectativa general por saber cómo se desenvuelve un parlamento, acostumbrado como estaba a ser escenario de una sola voz y ningún debate.

Pero nadie puede sorprenderse, escandalizarse porque  allí  vivan o convivan posiciones encontradas, criterios que coliden, chocan, pugnan, por dejarse escuchar y fijar los rumbos que consideren apropiados a su credo político o filosófico. Esa es precisamente la esencia de la Democracia, la pluralidad, el disenso, las distintas ópticas. Lógicamente toda discusión, realizada en un escenario en el que el voto decide, siempre se impone quien tenga mayoría, aunque esta sea de apenas un dígito.

Ahora bien, si en todos los parlamentos  esos son los elementos básicos: Discusión, votación=triunfo del que tiene mayoría de miembros en la cámara, el asunto con todo no resulta tan simplista. Y eso resulta tanto más de relieve cuando como en el Parlamento venezolano, las sesiones, es decir, las intervenciones de cada diputado son televisadas  y seguidas por todo el que tiene interés por los asuntos políticos.

Ello impone normas no escritas pero que son asimismo fundamentales en un parlamentario, no únicamente para el aplauso de su copartidario, que siempre votará por él porque esa es la “línea partidista”, sino que tiene asimismo que convencer  a un no votante  directo, en cámara , pero que sigue los debate: La gente.

Esas normas son  simples: A. No se puede mentir, ni intentar imponerse fraudulentamente. Esa norma es fundamental. Una mentira parlamentaria ya no dura ni el tiempo de una sesión, puesto que los modernos sistemas de comunicación permiten desbaratar el engaño en cosa de minutos. B. No se debe insultar al oponente por distintos que sean los criterios expuestos. El respeto, que no el doblegar los principios constituye  un elemento importantísimo del mundo parlamentario.

Por lo demás, Venezuela ha tenido parlamentos casi unicolor-Asamblea Nacional Constituyente de 1947- en el que siendo minorías demasiado pequeñas, hombre como Rafael Caldera o Jóvito Villalba, sentaron las bases de lo que debe ser un brillante parlamentario. Definitivamente lo que importa al país y a la Democracia son los temas, la importancia del debate y el amor a Venezuela que surja de cada ley aprobada. Lo demás es tema para el chisme político que no tiene mayor importancia.

Apolinar Martinez / apomar2307@hotmail.com

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