El académico de la lengua Tomás Caldera Pietri

En un acto que prácticamente careció de promoción el doctor Rafael Tomás Caldera Pietri asumió, como individuo de número de la Academia de la Lengua, supliendo a un ilustre antecesor, precisamente padre de quien viene a ocupar su silla en esta venerable institución: Rafael Caldera Rodríguez.

-“He sido elegido para suceder a Rafael Caldera, mi padre y mi primer formador-dijo de entrada Rafael Tomas al pronunciar su discurso de aceptación.-Puedo decir, en todos los sentidos, que estoy aquí por él. Entiendo que al seleccionar mi nombre, los Señores Académicos han querido conservar viva su presencia, aunque fuera de un modo disminuido e insuficiente. Esa razón me movió a aceptar una designación muy sorprendente para mí. Al agradecer la generosidad de los Señores Académicos para conmigo, asumo el compromiso al que ella me obliga”.

Seguramente  al decidir los académicos “querer conservar viva la presencia del ex Presidente de la República”, pudieron pensar en alguien que garantizase no solamente el nombre sino la dimensión de la obra lingüística y oratoria del desaparecido.

Y es aquí donde surge la figura de su hijo, con una vida consagrada a la docencia universitaria y al quehacer  intelectual en general, cosas que le han apartado totalmente del acontecer político, materias en la que su progenitor, dos veces presidente de Venezuela, creador de partidos políticos, parlamentario

Paladín de la democracia, y su hermano Juan José también destacado hombre público.

Rafael Tomas, doctor en Filosofía por la Universidad de Friburgo (Suiza) tiene una prolífica obra sobre Santo Tomás de Aquino y densos trabajos sobre el lenguaje.

Pero sin necesidad de hacer mayores búsquedas de su trabajo intelectual, bastaría que pudiera leerse su discurso de aceptación a la Academia de la Lengua. La primera parte referida a destacar la obra de Rafael Caldera en distintas áreas de la creatividad humanística, y en segundo lugar una tesis doctoral sobre lo que es y se espera de un orador, tal como  lo fue el ex presidente, para lo que Rafael Tomas hizo un enjundioso estudio a través de los grandes pensadores de la humanidad. Exhibió asimismo el nuevo miembro de la Academia una humildad que se corresponde con lo que ha sido su aptitud toda la vida.

Es así como le vemos señalar  que “El ejemplo de su vida, su condición de orador, me han conducido de manera natural al tema que quisiera proponer a la Academia, “tratando de olvidarme —como dijo el gran Arturo Uslar Pietri al incorporarse a esta augusta corporación— de ese intimidante prestigio, y de no mirar los rostros de los grandes escritores y poetas que, desde sus efigies de desaparecidos, concurren con silenciosas y severas cuestiones a estas juntas”.27 En esta tesitura, mi único recurso será volver con toda sencillez a las reflexiones que la misión del orador en la vida de la república me suscita e intentar, del mejor modo posible, presentarlas hoy a tan distinguida audiencia. Espero cumplir así la obligación que la generosidad de la Academia me impuso al escogerme para ser del número de

Sus miembros y rendir con ello un postrer homenaje a mi padre.

Apolinar Martinez / apomar2307@hotmail.com

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