La moda y el socialismo soviético

PARÍS.- La idea de moda bajo el régimen comunista evoca imágenes de ancianas con pañuelos, aburridos uniformes y ‘jeans’ en el mercado negro. Sin embargo, el libro ‘La Moda en el Este, el espectro que persiguió al socialismo’ (MIT Press), que acaba de aparecer, demuestra que la relación oficial del régimen con la moda fue cambiando con el tiempo, pasando del rechazo total a un consumo progresivo, aunque siempre canalizado por un estado omnipresente y una prensa femenina estatal.

Mientras que los cambios en la moda en Occidente a través del siglo XX fueron estudiados y analizados nadie se detuvo a pensar que, simultáneamente, en el bloque comunista, existía una industria de la moda con sus propias reglas y valores. Ese es el tema del libro de Djurdja Bartlett, profesora del London College of Fashion y originaria de Croacia, quien dedicó diez años a la investigación sobre la moda en la URSS, Checoslovaquia, Hungría, Polonia, RDA y Yugoslavia.

Bartlett demuestra que siempre existió un deseo de seguir y de crear moda. Ya en los primeros años, tras la revolución de 1917, mientras los afiches de la propaganda oficial mostraban a gruesas mujeres en ropa campesina avanzando hacia un futuro socialista, una corriente ‘avantgardista’ promovía una moda ultramoderna, basada en la geometría y el arte constructivista. Más adelante, en el período staliniano, la ropa devino parte del mito oficial: toda mujer debía tener acceso a la moda. Se creó entonces Dom Modelei (Casa de Prototipos) a cuya inauguración asistió la italiana Elsa Schiaparelli. Ella diseñó una sencilla línea para la mujer soviética ideal para la producción masiva que nunca llegó a realizarse pues –irónicamente- las autoridades la consideraron demasiado común.

En cambio, los sofisticados modelos promocionados en las revistas femeninas, en cuyas editoriales se aconsejaba a las mujeres qué usar para cada ocasión, nunca llegaban a las tiendas. Bartlett cita el ejemplo de la fábrica 1º de Mayo donde en un período se produjeron 75.000 vestidos, 85.000 faldas y 39.000 blusas en algodón blanco, el único material disponible… No es de extrañar que la gran mayoría de las mujeres recurrían al mercado negro, discretamente aceptado por el régimen o hacían su propia ropa. Cocó Chanel era muy admirada por los medios socialistas por su traje multiuso. Por supuesto las mujeres no podían permitírselo y las imitaciones no llegaban al mercado, pero se les sugería tejérselo al croché…

El nacimiento de una auténtica moda rusa tuvo lugar a partir de los años 70 con Slava Zaitsev, el más célebre de los diseñadores rusos, quien tuvo la idea de recuperar los tradicionales estampados étnicos con éxito internacional. La prensa occidental lo llamó el ‘Dior rojo’, lo que provocó la ira de las autoridades que no soportaban los genios creativos y le impidieron viajar durante veinte años.

En los últimos años ha habido un acercamiento a la moda, pero según Aliona Doletskaya, fundadora del Vogue Rusia, el extravagante ‘bling bling’ de los 90 ha quedado atrás: los rusos se fueron sofisticando y surgió un nuevo amor por la simplicidad, aunque por cierto, una simplicidad muy cara

FLORENCIA SAÑUDO

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s