¿Ataque, zona de exclusión, negociaciones? GRANDES POTENCIAS ATASCADAS SOBRE LIBIA

Han pasado tres semanas desde que una porción de Libia se lazó contra su líder de 42 años en el poder Muamar Gadafi. Desde ese instante se puso una vez más de manifiesto que en todo conflicto la primera víctima sigue siendo la verdad. Bastaría que se lea u oiga los reportajes venidos de esos sitios de combate para corroborar el aserto. Desde el “no pasa nada, todo está tranquilo”, hasta “A Gadafi le quedan horas”, el abanico informativo ha servido para todos los gustos.

Pero la verdad concreta es que el país africano se encuentra en una cruenta guerra civil en la que los contendientes, unos Gadafi y sus seguidores cuentan con grandes recursos militares, mientras que los otros, los rebeldes están oponiendo su voluntad y un armamento primitivo, pero que de todas maneras ha servido para mostrar la fragilidad del Coronel.

Como quiera que el Consejo de Seguridad de la ONU ha condenado al régimen de Gadafi y le ha impuesto serias medidas económicas, y que la mayoría de las potencias están de acuerdo en que deben tomarse medidas para la pacificación del país petrolero, la pregunta que surge es: ¿por qué no lo han hecho?

Las respuestas son variadas pero el argumento fundamental es que si bien militarmente se puede intervenir, incluso un solo país, Estados Unidos y reducir, aniquilar y acabar con Gadafi, ello no indicaría necesariamente una victoria para quien eso realizara, y menos si lo hace en forma individual.

De allí las distintas opiniones que van desde zonas de exclusión aérea, ayuda a los insurgentes (¿cuáles, quiénes?), invasión directa y hasta negociaciones que contemplen la salida de Gadafi.

Estados Unidos, Inglaterra y Francia se han mostrado partidarios de la exclusión aérea e igual la Unión Africana, pero países como Rusia y China, con derecho a veto, han sido remolones al respecto.

Para EUA con presión en un sentido u otro, atacar o no atacar (en ese sentido están los editoriales de sus grandes diarios The Washington Post y New York Times), la situación no es cómoda porque teme por un lado que su quietud pudiera significar el aplastamiento de la insurrección y la consolidación de Gadafi. Pero una intervención norteamericana puede significar un derramamiento de sangre de proporciones inconcebibles.

Por lo menos habrá que reconocer que si hay otra verdad incuestionable, es que en nuestros tiempos, ningún  país por poderoso que sea, puede tomar decisiones en nombre de la humanidad. Por lo menos en algo se ha ganado con la guerra civil de Libia

Apomar2307@hotmail.com

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