La Vinotinto unificó a los venezolanos

¿Por qué toda Venezuela, desde el Presidente Chávez enfermo de cáncer en Cuba pero siguiendo el curso de los partidos y comentándolos en su “twitter”, hasta el más humilde de nuestros conciudadanos en toda la República, aupó, gritó o lloró por la actuación de nuestra selección de fútbol en la Copa América?.

¿No ha tenido acaso el país victorias significativas en campeonatos mundiales, juegos olímpicos, panamericanos, suramericanos y de cualquier otro rango?

¿Sería que de pronto el fútbol se convirtió en el deporte más popular de nuestra tierra, desplazando al hasta ahora Rey Beisbol,  o al boxeo, una disciplina que tantas satisfacciones nos ha brindado  o al baloncesto que con su Liga Especial ha entusiasmado a multitudes?

Pienso que el asunto es más complejo, o de pronto mucho más simple: Venezuela, un país dividido políticamente, en el que ni siquiera nos ponemos de acuerdo para elegir una reina de belleza; un país en el que aunque, usted no lo crea, se veía con cinismo, burla y hasta era motivo de apuesta quién ganaría la confrontación guardias nacionales-“pranes”(hablo del motín en los Rodeos I y II- en ese país surge de pronto un  elemento pacificador, unificador: La Vinotinto.

Me gustaría por un momento imaginar lo que hubiera acontecido si el disparo de Juan Arango –estuvo a un tris de conseguirlo- entraba en las redes del cancerbero paraguayo Villar y en la final con Uruguay regresásemos campeones americanos. Nada que discutir: Arango, César Farías, Tomás Rincón o cualquiera de los integrantes del plantel, serían sin discusión, candidatos a Presidente de la República, diputados, alcaldes o lo que hubiesen pretendido. Ah, y serían vencedores, por unanimidad.

En la historia deportiva venezolana solamente se recuerda otro acontecimiento que hubiera conmovido con tal fuerza el sentimiento de todos los venezolanos: La Serie Mundial de Beisbol de 1941.

Setenta años después de aquella gesta, (todavía viven algunos de sus protagonistas en las que “todos fueron héroes”, según la acertada expresión del desaparecido Ali Ramos), sigue hablándose de ella.

-¿Por qué no se habla de nuestro triunfo en los Panamericanos de Beisbol en 1959?-se quejaba en una ocasión Dámaso Blanco, integrante de ese conjunto?. De igual manera se preguntaban Morochito Rodríguez, primer campeón olímpico, u otros de los tantos astros que hemos tenido por décadas.

La razón era ésta: Venezuela en 1941 era un país campesino, casi analfabeto, sin perspectivas, desunido, ávido de algo que lo convirtiera en Nación. Eso lo consiguió aquella juvenil cruzada de muchachos encabezados el periodista Abelardo Raidi como delegado y el Chino Canónigo, José Antonio Casanova, Romero Petit, Benitez Redondo y los demás desde el campo de juego. Ese fue el misterio, pese a que en ese entonces no existía ni televisión ni Internet.

Y ahora la Vinotinto viene a llenar ese vacío. Por esos son victoriosos, independientemente del lugar en que terminen en certamen. Ya se ganaron la Copa del corazón de todos los venezolanos. Ojalá que esa actuación sea debidamente aprovechada para que el fútbol, el deporte en general, y sobre todo la juventud venezolana, estimulados por esa actuación, sigan in quebrantablemente hacia adelante.

Apomar2307@ Hotmail.com

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